martes, 5 de enero de 2016

Libres de la esclavitud - Mensaje Espiritual



¿Conoces gente que va a la Iglesia cada domingo
y dice que ama al Señor y no comparte Su amor con otros?
¿Podría ser tú, una de esas personas?
Es fácil aceptar intelectualmente la teología del amor
de Cristo, pero otra cosa es dejar que ese amor fluya
de nuestro corazón hacia el mundo necesitado que nos rodea.

Una de las primeras razones por la que la gente falla
en experimentar el Amor de Dios fluyendo a través
de ellos es por una barrera de amargura y resentimiento.

Cuando tú estás amargado, levantas una muralla
alrededor de tu corazón para protegerte del dolor,
pero quedas completamente aislado. Seguro pero solo.
Tu mecanismo de protección eventualmente
te hace un inútil solitario.

La raíz de esta condición puede venir de un espíritu
no perdonador. Tu trabajo, tu comunión y aún
tu adoración están encarcelados en una celda de rencor.

Sabemos por las Escrituras que Jesús vino a liberar
a los cautivos. Él lo hizo a través de un acto divino
de amor y perdón. El poder de Cristo para perdonar
hasta al más depravado, está disponible para ti,
si estás dispuesto a aceptarlo.

Si eres cautivo de tu propio enojo y hostilidad, permítele
al Señor cambiar esas actitudes por el amor que necesita
para perdonar. Al hacerlo experimentarás el amor
de tu Padre Celestial y al mismo tiempo, vendrás a ser
un vaso de amor para compartir con otros,
aún con aquellos que te han herido.

lunes, 4 de enero de 2016

Las acciones de la Gracia - Mensaje Espiritual




Es maravilloso,
¡Así es mi Señor!
Tener unos brazos casi perfectos,
¡cuando hay tantos mutilados!

¡Así es mi Señor!
Mis ojos que te ven,
¡cuando hay tantos ojos en oscuridad!

¡Así es mi Señor!
Mi voz, la cual te puede cantar,
¡cuando hay tantas voces
que enmudecen ante tí!

¡Así es mi Señor!
Tengo unas manos
que siempre trabajan para tí,
¡cuando hay tantas que mendigan!

¡Así es mi Señor!
Es maravilloso volver al hogar,
ese... que un día me diste
"cuando hay tantos hermanos"
¡que no tienen a dónde ir!

¡Así es mi Señor!
Es maravilloso el poder amar,
el poder vivir, el poder sonreir,
¡y sobre todo el poder soñar en tí!
cuando hay tantos que te lloran,
y te odian,
y... tristemente también,
hay muchos otros que mueren
antes de poder nacer.

¡Así es mi Señor!
Es maravilloso tener un Dios,
¡para poder tener en quien creer!,
"cuando hay tantos
que no tienen consuelo"
ni tienen tu Paz;
menos el poder contar
con tu única doctrina.

¡Así es mi Señor!
Es maravilloso,
¡sí Señor!, así es,
¡pero... sobretodo,
¡así es mi Señor!
el tener humildad para pedir
y... el poder tener
tantas Bendiciones de Ti.

Para... siempre contar con voz,
manos, ojos, piernas,
para poder agradecértelo.

El que Tú seas
mi Señor y mi Salvador.

domingo, 3 de enero de 2016

La Navidad es renacer - P. Javier Leoz



La Navidad es cercanía:
rompe con lo que te separa de los demás.

La Navidad es amor:
¡bríndate generosamente!

La Navidad es oración:
si estás frío con Dios, háblale.

La Navidad es canto:
si estás desafinado, entónate.

La Navidad es perdón:
si estás enojado, reconcíliate.

La Navidad es adoración:
si eres soberbio, arrodíllate.

La Navidad es dulzura:
si estás amargado, dulcifica tu persona.

La Navidad es cielo:
si vives en un infierno, toma la escalera de Jesús.

La Navidad es paz:
si eres violento, busca las armas de la fraternidad.

La Navidad es compartir:
si eres tacaño, despréndete de algo.

La Navidad es confiar:
si eres desconfiado, da otra oportunidad.

La Navidad es alegría:
si estás triste, busca razones para la sonrisa.

La Navidad es esperanza: 
si estás derrotado, levántate: Dios te quiere.

La Navidad es regalos:
si no los tienes, aprende a conquistarlos.

La Navidad es silencio:
si estás afónico, serénate un poco.

La Navidad es Dios:
si vives lejos de Él, aún estás a tiempo para volver.

La Navidad es Jesús:
si no lo ves, búscalo dentro de ti.

La Navidad es María:
si te parece pobre, enriquécela con tu cariño.

La Navidad es José:
si no eres responsable, mírale de cerca.

La Navidad es Ángel:
si no tienes alas, supérate a ti mismo.

La Navidad es anuncio:
si estás sordo, abre tus oídos a la Buena Noticia.

La Navidad es verdad:
si vives en la falsedad, recupera la transparencia.

P. Javier Leoz

sábado, 2 de enero de 2016

Decálogo para el año 2016 - P.Javier Leoz




Olvida lo pasado y mira con ilusión hacia el futuro.

Aprende de lo que dejaste atrás,
pero no te quedes aprisionado por ello.

Márcate un pequeño programa huyendo
de lo que es imposible cumplir.

Insiste en aquello que las prisas
no te dejaron llevar a cabo.

Restaña el corazón, tu alrededor y las personas
que conviven junto a ti.

Empieza este nuevo año como si fuera,
de verdad, todo nuevo.

Reza por los que no rezan y…
vive por los que no quieren vivir.

Acuéstate dando gracias por el día
que has compartido.

Levántate abriendo la ventana
de tu alma hacia Dios.

Trabaja y piensa, camina y no te detengas;
pero disfruta con aquello que trabajas,
piensas, caminas y dices.          

P. Javier Leoz

viernes, 1 de enero de 2016

Año nuevo, vida nueva - Padre Mariano de Blas, L.C.



Empezar un nuevo año, como si fuera cualquier cosa,
es una enorme torpeza; un año de vida es un regalo
demasiado grande para echarlo a perder.

¿Alguna vez has sentido en lo más hondo de tu ser
ese deseo profundo y enorme de mejorar o de cambiar?
Si es así, no dejes que el deseo se escape,
porque no todos los días lo sentirás.
Si hoy sientes esa llamada a querer ser otro,
a ser distinto, atrápala con fuerza y hazla realidad.

El inicio de un nuevo año es el momento para reunir
las fuerzas y toda la ilusión para comenzar
el mejor año de la vida, porque el que se proponga
convertir éste en su mejor año, lo puede lograr.

El año nuevo es una oportunidad más para transformar
la vida, el hogar, el trabajo en algo distinto.
«Quiero algo diferente, voy a comenzar bien;
así será más fácil seguir bien y terminar bien.
Quizá el año pasado no fue mi mejor año,
me dejó un mal sabor de boca.
Éste va a ser distinto, quiero que así sea;
es un deseo, es un propósito, y no lo voy a echar a perder.
Tengo otra oportunidad que no voy a desperdiciar,
porque la vida es demasiado breve».

¿Quién es capaz de decir:
«Desde hoy, desde este primer día, todo será distinto?
En mi hogar me voy a arrancar ese egoísmo
que tantos males provoca; voy a estrenar un nuevo amor
a mi cónyuge y a mi familia; seré mejor padre o madre.
Seré también distinto en mi trabajo, no porque vaya
a cambiar de trabajo, sino de humor.
En él incluso voy a desempolvar mi fe, esa fe arrumbada
y llena de polvo; voy a poner un poco más de oración,
de cielo azul, de aire puro en mi jornada diaria.
Ya me harté de vivir como he vivido, de ser egoísta,
tracalero, injusto. Otro estilo de vida, otra forma de ser.
¿Por qué no intentarlo?»

En los ratos más negros y amargos, llenos de culpa, piensas:
«Por qué no acabar con todo? Pero en esos mismos momentos
se puede pensar otra cosa: ¿Por qué no comenzar de nuevo?»

Algunos ven que su vida pasada ha sido gris, vulgar y mediocre,
y su gran argumento y razón para desesperarse es:
«He sido un Don Nadie, ¿qué puedo hacer ya?»
Pero otros sacan de ahí mismo el gran argumento,
la gran razón para el cambio radical positivo:
«No me resigno a ser vulgar; quiero resucitar a una vida mejor,
quiero luchar, voy a trabajar, quiero volver a empezar».
 
Un año recién salido de las manos del autor
de la vida es un año que aún no estrenas.
¿Qué vas a hacer con él? El año pasado
¿no te gustó?, ¿no diste la medida?
Con éste ¿qué vas a hacer?
Un nuevo año recién iniciado: todo comienza,
si tú quieres; todo vuelve a empezar...

Yo me uno a los grandes insatisfechos,
a los que reniegan de la mediocridad,
a los que, aún conscientes de sus debilidades,
confían y luchan por una vida mejor.

Todos desean a los demás y a sí mismos
un buen año, pero pocos luchan por obtenerlo.
Prefiero ser de los segundos.


Padre Mariano de Blas, L.C.