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lunes, 15 de febrero de 2016

No busques a otro Dios - P. Javier Leoz

No tengas a otro Dios,
Aunque alguien te diga
que existen más poderosos.

No faltes a su nombre,
será señal inequívoca
de tu vocabulario rico y respetuoso.

Edifica tu templo del espíritu,
Dios te hará ver el valor de la eternidad.

Arroja aquello que es indigno,
comprobarás la fuerza de la fe.

Tira las monedas de lo material,
disfrutarás con la riqueza de Cristo.

Adora a tu Señor,
te sentirás libre frente
a los que desean manipularte.

Guarda un espacio para tu fe,
y en la vida siempre tendrás
un lugar para oxigenarte.

No te alejes de Jesús,
y vivirás siempre feliz.

Agárrate a la cruz,
y tus sufrimientos
quedarán relativizados.

No exijas cuentas a Dios,
y todo lo que necesites,
te lo dará con creces.

Limpia el templo de tu alma,
y Dios vivirá siempre dentro de ti.

Aleja las contradicciones de tu fe,
y Cristo te construirá día a día.

Criba aquello que te devalúa,
y Dios te elevará a la cima
más insospechada.

P. Javier Leoz

sábado, 23 de enero de 2016

Las Bienaventuranzas del misionero - Hna. María Virginia Ciette




Bienaventurado el misionero que vive enamorado
de Cristo, que se fía de Él como lo más necesario
y absoluto, porque no quedará defraudado.

Bienaventurado el misionero que cada mañana dice
"Padre Nuestro", llevando en su corazón todas las razas,
pueblos y lenguas, porque no se conformará
con una vida mezquina.

Bienaventurado el misionero que mantiene su ideal
e ilusión por el Reino y no pierde el tiempo en cosas
accidentales, porque Dios acompaña
a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el misionero con un corazón puro
y transparente, que sabe descubrir el amor
y la ternura de Dios sin complicaciones,
porque Dios siempre se le revelará.

Bienaventurado el misionero que reconoce y acepta
sus limitaciones y debilidades y no pretende ser invencible,
porque Dios se complace en los humildes.

Bienaventurado el misionero que sabe discernir
con sabiduría lo que conviene callar y hablar en cada
circunstancia, porque nunca tendrá que arrepentirse
de haber ofendido a un hermano.

Bienaventurado el misionero que no puede vivir
sin la oración y sin saborear las riquezas de la Palabra
de Dios, porque esto dará sentido a su vida.

Bienaventurado el misionero que anuncia la verdad
sobre Jesucristo y denuncia las injusticias
que oprimen a los hombres, porque será llamado
profeta de los signos de los tiempos.

Bienaventurado el misionero que sabe asumir
y valorar la cultura de los pueblos, porque habrá entendido
el misterio de la Encarnación.

Bienaventurado el misionero que tiene tiempo para hacer
felices a los demás, que encuentra tiempo para los amigos,
la lectura, el esparcimiento, porque ha comprendido
el Mandamiento del Amor y se conoce humano y necesitado.
Hna. María Virginia Ciette

miércoles, 6 de enero de 2016

Caminan, buscan y entregan - P. Javier Leoz



Reyes Magos, que saliendo de vuestros reinos,
cabalgáis en busca de Aquel que también dejó el suyo.
Decidnos:
¿Cómo  encontrar la ruta de Belén?
¿Cómo es la estrella que nos lleva hasta el Redentor?
La ruta de  Belén, es el camino de cada día.
Es la valentía de los que creen en medio de dificultades,
o la  persistencia, aún en medio de tormentas.
Es la curiosidad de indagar y avanzar
aunque no se vislumbre nada en el horizonte.

¿Y la estrella?
La estrella es la luz que ilumina el corazón.
La intuición de saber que, Dios, siempre acompaña.
La esperanza que te invita a seguir adelante
o la mañana en la que sientes
que Dios te espera, que Dios te aguarda.

Decidnos, Reyes Magos, ¿cómo es Dios?
Dios, es imposible de descifrarlo:
Lo vimos, y  le adoramos.
No nos habló, pero nosotros lo hicimos con agasajos.
Le presentamos la riqueza que el mundo tiene
y de la que tanto le cuesta desprenderse.
Le ofrecimos el incienso con el cual el hombre
hoy, en vuestro tiempo,
perfuma y ensalza todo lo material,
olvidando al Único que es digno de tal honor.

Dejamos a sus plantas, con lágrimas en los ojos,
la humanidad y sus pecados,
el mundo y sus contradicciones,
la tierra y todo lo que le atemoriza.
Pero, sobre todo, como regios llegados desde lejos
le rendimos homenaje, vasallaje y pleitesía
y, por vosotros, los hombres de estos nuevos tiempos,
pedimos e hundimos nuestras rodillas en el suelo:
que no perdáis la fe,
que no temáis seguir a la estrella que siempre guía
y Dios os colmará de una felicidad sin medida.
Amén.

P. Javier Leoz

lunes, 28 de diciembre de 2015

La Navidad - Zenaida Bacardí de Argamasilla



La Navidad será siempre
un día de esperanza, de misterio y de fe.

Cada cual tendrá su gruta,
la que ha ido cavando en el fondo de su corazón,
y necesita reformar, limpiar e iluminar todos los años.

Cada cual, su regalo: el íntimo, el personal,
el silencioso, el de las heridas cerradas y rencores olvidados.          

Cada cual, su lámpara para calentarnos en Dios...
y su aceite para ir curando, suavizando y derritiendo ternura
entre los muchos que lloran en la Navidad.

La noche de Navidad debiera ser más
para compartir con los pobres y con la familia
que para ostentar con los ricos;
más para prodigarnos con nuestros semejantes
que para meternos en el vértigo de las calles y las fiestas;
más para que Dios nos acompañe que para entrar
en ese mundo ajeno y extraño donde se aumenta
la nostalgia, se entristecen los recuerdos
y muchas veces nos sentimos tan solos.

¿Dónde y cuándo
vas a dar a Cristo el apretón de manos
y la entrega del corazón en esta Navidad?

No olvidemos que es día de llenarnos de Dios.
De sacar cuentas.
De estrecharnos las manos.
De abrir las alforjas.
De mirarnos tal cual somos.
De recordar a los que faltan.
Y pedir perdón.
¡Esa es la Navidad!

Zenaida Bacardí de Argamasilla