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miércoles, 10 de febrero de 2016

Se necesita valor:


Para ser lo que somos y no pretender lo que no somos.
Para vivir honradamente dentro de nuestros recursos y no deshonestamente a expensas de otro.
Para decir rotunda y firmemente "no", cuando los que nos rodean dicen que "sí". 
Para negarse a hacer una cosa mala, aunque otros la hagan.
Para pasar las veladas en casa, tratando de aprender.
Para huir de los chismes, cuando los demás se deleitan con ellos.
Para defender a una persona ausente, a quien se critica abusivamente.
Para ver en las ruinas de un desastre que nos mortifica, humilla y traba,
los elementos de un futuro éxito.
Para ser verdadero hombre o mujer aferrados a nuestras ideas, cuando éstas parecen ser extrañas a otros.
Para guardar silencio en ocasiones en que una palabra nos limpiaría del mal que se dice de nosotros, pero que perjudicaría a otra persona.
Para vestimos según nuestros ingresos, y negarnos a lo que no podemos comprar.
Para alternar con la gente, sin tener automóvil propio.
Creo difícil que en menos palabras puedan reunirse tan sabios conceptos y tan juiciosas advertencias.
Pensar un instante nada más en cada una de ellas y procurar seguirlas,sería sin duda una gran enseñanza.

sábado, 6 de febrero de 2016

¿No eres tú, Señor? - P.Javier Leoz

¿Quién vino pequeño y, ahora,
nos habla con lenguaje tan elocuente?
¿Quién se hizo hombre y, ahora,
parece expresarse con Palabras de Dios?
¿Quien nació en el silencio y, ahora,
rompe la calma con palabras proféticas?

¿No eres tú, Señor?
¿A quién se cerraron las puertas de la posadas
y, una vez más, te las cierran las gentes de tu misma tierra?
¿Aquel que fue reverenciado con dones por los Reyes
y, ahora, eres irreverentemente acosado al filo de un despeñadero?
¿Aquel que, fue agasajado por sencillos, humildes y pastores
y, ahora, acoges dudas e improperios?

¿No eres tú, Señor?
¿Aquel a quien los profetas fueron anunciando y,
los hombres de aquellos tiempos, al igual que los de ahora,
tampoco te reconocemos?
¿Aquel que bajó a compartir nuestra humanidad
y, ahora, nos resulta difícil contemplar tu divinidad?

¿No eres tú, Señor?
¿Aquel que, con su propia vida, cumple una vez más
lo que en Belén Dios hizo con la suya: amor al hombre?
¿Aquel que, siendo humilde, es valiente para manifestar
las cosas de Dios ante un mundo indiferente?

¿No eres tú, Señor?
¿Quién siendo el Hijo de Dios quieres que vivamos en Ti,
que creamos en Ti, sin más pruebas que tu Palabra y tu vida?
¿Aquel que siendo Hombre nos enseña el camino adecuado
para buscar y encontrar a Dios?
¡Dinos, Señor! ¿No eres Tú?

P. Javier Leoz

miércoles, 3 de febrero de 2016

La esencia del ser - S.S. Juan XXIII




Sabrás del dolor y de la pena,
de estar con muchos, pero vacío.

Sabrás de la soledad de la noche
y de la longitud de los días.

Sabrás de la espera sin paz
y de aguardar con miedo.

Sabrás de la soberbia de aquellos
que detentan el poder
y someten sin compasión.

Sabrás de la deserción de los tuyos
y de la impotencia del adiós.
 
Sabrás que ya es tarde
y casi siempre imposible.

Sabrás que eres tú el que siempre da
y sientes que, pocas veces
te toca recibir.

Sabrás que a menudo piensas distinto
y tal vez no te entiendan.
 
Pero sabrás también:

Que el dolor redime.
Que la soledad cura.
Que la fe agranda.
Que la esperanza sostiene.
Que la humildad ennoblece.
Que la perseverancia templa.

Que el olvido mitiga.
Que el perdón fortalece.
Que el recuerdo acompaña.
Que la razón guía.
Que el Amor dignifica...

Porque lo único que verdaderamente vale
es aquello que está dentro de ti,
y por encima de todo está Dios,
sólo tienes que descubrirlo
y así hallarás la verdadera Paz.

S.S. Juan XXIII