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jueves, 14 de enero de 2016

¿Soy de los tuyos, Señor? - P. Javier Leoz

Me dicen que fui bautizado,
pero no sé muy bien, Señor,
hasta qué punto soy de los tuyos,
de tu grupo, de tu familia, de tus ideas,
de los que defienden, sin fisuras,
tu Palabra sin riesgo de ser descafeinada.
Dicen que, el Espíritu, quema
y me siento un tanto frío.
Me advierten que, el  Bautismo,
es un punto de salida
y frecuentemente me instalo en mis intereses.

¿Soy  de los tuyos, Señor?
Me recuerdan que, ser de los tuyos,
es optar por tu Palabra, por tu vida,
por tu mensaje, por tu cruz,
por tus caminos y por tus contradicciones.
Y, cuántas veces, Señor,
me dejo guiar exclusivamente
por el vocerío del mundo,
amañar por las sensaciones del simple escaparate,
seducir con fuegos artificiales,
asustar por el sufrimiento,
o añorar y buscar atajos,
sin que me digan que soy de los tuyos.

¿Soy  de los tuyos, Señor?
Ayúdame, Señor,
a convertirme, para estar cerca de Ti,
a liberarme, para dedicarme a Ti,
a llenarme de tu Espíritu,
para ofrecerme al pregón de tu Reino.
Que tu Bautismo, Señor,
sea para mí, causa de crecimiento,
llamada a la sinceridad y a la valentía,
a la generosidad y al testimonio,
a la verdad y a la firme respuesta.
Amén. 
P. Javier Leoz

miércoles, 13 de enero de 2016

Dale tiempo a Dios - Mensaje Espiritual

Si tienes un problema muy agobiante,
una necesidad muy grande en tu vida;
tal vez el problema es que monopolizas
toda la plática con Dios y no le estás
escuchando a Él para nada.

¡Deja de hablar tanto y toma tiempo para escuchar!
Escucha la Palabra de Dios, quédate en silencio
y deja que Él te hable. Cuando estés en silencio
esperando en Él, escucharás un susurro, una suave voz. 
Alguien llamó a eso “un impulso divino”, pues
es una impresión en tu corazón indicándote
que tienes que hacer algo en particular.
Él responderá

Algunos creen que orar significa seguir pidiendo
y pidiendo, seguir hablando y rezando y rogándole
al Señor con una gran palabrería y una gran insistencia
para convencerlo de que nos conceda lo que queremos.
Este tipo de oración no demuestra mucha fe,
ni confianza en que Él va a responder.
Todo lo contrario, demuestra tu falta de fe
e incredulidad, pues dudas que Él ya te oyó
y que la respuesta está en camino.

Cuando ores, no necesitas seguir pidiéndole
lo mismo e insistir con tantas palabras tratando
de expresar lo que quieres. Lo que en verdad
necesitas es seguir “creyendo”, y “esperando con fe”.
¡Espera que Dios te responda! La respuesta
está en camino… ¡Dios responderá!

¿Sabías que el sentido más sublime de la oración
no es insistir o demandar a Dios?
Es entrar en comunión con Él, remontando
todo nuestro ser hacia los cielos y esperando
con fe la respuesta divina.

A veces no oro con palabras. Tomo mi corazón
en mis dos manos, y lo alzo hacia el Señor…
yo se que Él me entiende.

A veces no oro con palabras. Mi espíritu se postra
a Sus pies, y con Su mano sobre mi cabeza,
nos comunicamos en dulce silencio.

A veces no oro con palabras. Pues estoy cansado
y deseo reposar, y mi corazón encuentra todo
lo que anhela, reposando sobre el gentil regazo
de mi Salvador.

Si has orado mucho y aun no recibes la respuesta
a tus peticiones y sientes como si los Cielos
están cerrados y Él se ha hecho el sordo
a tus ruegos y oraciones, recuerda esto:

Ninguna oración sincera a nuestro Padre Celestial
ha sido ignorada o no ha sido respondida.
Pero también es verdad que Dios tiene Su tiempo
para el cumplimiento de Su propósito.
Él sabe lo que es mejor para Sus hijos y a veces
usa formas extrañas para disciplinarnos
y enseñarnos y eso lleva tiempo.
¡Dale tiempo a Dios!
De un correo de Mensaje Espiritual